Hola a todos!
Ya estoy de vuelta! ¿qué tal os trata la vida?, no quiero oir algún "no me puedo quejar", la vida son dos días, y por eso precisamente yo intento disfrutar de todo lo que me da.
Por cosas de la vida, hace un par de semanas estuve en Zaragoza. Sí... en plena ola de calor. Digamos que podría haber estado tostándome al sol en las playas catalanas, pero decidí que no. ¡Qué mejor que ir a conocer una de las grandes ciudades españolas!. Da igual el termómetro! (eso lo digo ahora)
El lugar que os presento hoy seguro que es muy conocido por l@s zaragozan@s, así que no se extrañarán de que esté aquí. Ese lugar es:
El patio del Plata
Llegamos a él porque preguntamos a unos amigos cuál era la mejor zona para tomar algo de tapeo para cenar y nos dijeron que "el tubo". GPS en mano allá que fuimos y fue el primero sitio que nos encontramos. Estaba vacio pero me llamó la atención, así que elegimos mesa.
Poco a poco se fue llenando y eso que es grande. Un patio, propiamente dicho.
Para empezar, y dado que queríamos explorar mas sitios por "el tubo", solo tomamos unas croquetas... pero qué croquetas...
Ya nos habían avisado de que las croquetas de boletus estabas riquisimas, pero no me imaginaba que lo fueran tanto. Las de jamón y bacalo también lo estaban, pero como estas... ninguna.
y para acompañar...
Esta cestita de pan con panecillos de distintas texturas. Dos tenían pasas, así que era pan dulce, y los otros dos panecillos normales, pero con un olor que te daban ganas de comertelo todo.
Ahora... lo que no me gustó del sitio... Si, ha llegado ese momento doloroso, pero con mucho respeto.
Cuando terminamos nuestra visita por "el tubo", decidimos volver al patio del plata para tomar un cocktel. Lo habíamos visto en la carta y queriamos probar.
Quisimos tomar un "Pink Flamingo" y no tenían... así que yo me decanté por un "Aperol Spritz"
Como veis en la foto, ya era completamente de noche, solo estaba iluminado por velitas, todo muy bonito, pero el cocktel... no me gustó. No sé si será porque me resultaba un sabor raro al paladar. Una mezcla rara de aromas que no sabía de dónde venían y además, notaba muchísimo el sabor a alcohol.
Debo decir que al día siguiente conseguimos tomar el "Pink Flamingo" y tubo el mismo éxito que el aperol.
No todo iba a ser bueno. Puede que fuera un mal fin de semana o que mi paladar, acostumbrado a bebidas no alcoholicas, no puede con esos sabores.
Espero que os haya gustado y que comentéis.
Con esto, os digo Hasta pronto!